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Síntomas de rabia en gatos: ¿que nos tiene que llamar la atención?

Síntomas de rabia en gatos: ¿que nos tiene que llamar la atención?

Los síntomas de rabia en gatos son similares a los de los perros, aunque se observa con más frecuencia la forma furiosa.

La rabia es una enfermedad vírica que afecta al sistema nervioso central de los animales de sangre caliente, incluidos el perro, el gato o el ser humano. Es una de las zoonosis más importantes debido a la gravedad del cuadro clínico que provoca que, en ausencia de tratamiento, siempre es mortal.

Esta enfermedad está presente en todo el planeta, a excepción de algunas islas, y la mitad de la población mundial vive en zonas endémicas. Cada año, la rabia provoca la muerte de alrededor de 59 000 personas, principalmente en países en desarrollo de África y Asia. 

Los programas de vacunación de la fauna salvaje han permitido que grandes regiones de toda Europa estén hoy en día libres de rabia terrestre. Los casos más recientes registrados en Europa occidental se deben a mascotas infectadas importadas ilegalmente desde zonas africanas donde la rabia es endémica. 

Como resultado de la vacunación masiva de la población canina, los gatos se han convertido en muchas áreas de los EE.UU. afectadas por rabia silvestre en uno de los animales de compañía más frecuentemente notificados como rábidos. En Europa, el gato también se considera en las zonas endémicas como una especie de alto riesgo para la transmisión de la rabia de la fauna salvaje al ser humano. 

Etiología y patogenia

El agente causante de la rabia es un virus de ARN lineal de la familia Rhabdoviridae y del género Lyssavirus. Este género engloba a doce especies distintas, siendo el virus de la rabia clásico (RABV) el más importante para la salud pública y la sanidad animal. 

Si bien muchos mamíferos pueden ser hospedadores de la rabia, su principal vector lo constituyen los animales carnívoros, tanto silvestres (zorro, mapaches o murciélagos), como domésticos (perros, gatos). En Europa, el zorro rojo sigue siendo el principal reservorio del virus.

Los animales rábidos son la única fuente del patógeno, que es excretado en la saliva varios días antes del inicio de los signos clínicos y se transmite por una mordedura o un arañazo en la piel o membranas mucosas (ojos, nariz, boca).

El periodo de incubación medio en el gato es de dos meses, pero puede oscilar entre dos semanas y varios meses, o incluso años, en función de la cantidad de virus transmitida y la gravedad y localización de la herida. Dado que el virus viaja por los nervios periféricos desde el lugar de inoculación al sistema nervioso central, cuanto mayor sea la distancia al SNC, más largo será el periodo de incubación, mientras que cuanto mayor sea la densidad de inervación del tejido inoculado, más breve será. 

Síntomas de rabia en gatos

Un comportamiento agresivo inexplicable o cambio súbito de comportamiento debe considerarse sospechoso. 

La rabia felina se manifiesta de dos formas: rabia furiosa y rabia muda. La forma furiosa se divide en una fase prodrómica, furiosa y paralítica, mientras que la muda cuenta con una fase prodrómica y otra paralítica. Por lo general, la sintomatología es similar a la de los perros, aunque se observa con más frecuencia la forma furiosa, en hasta un 90% de los gatos infectados.

Los gatos rábidos a menudo tienden a esconderse y atacar con gran agresividad cuando son descubiertos. Muestran el dorso arqueado y las garras en protrusión, con reducción o ausencia de los reflejos palpebrales, corneales y pupilares, mandíbula caída, hipersalivación, espasmos musculares, desorientación, marcha errante y respuestas emocionales exageradas. Maúllan continuamente y el maullido llega a ser ronco. 

A medida que la enfermedad progresa hacia la fase paralítica, el gato presenta una marcada incoordinación y posterior parálisis, seguidas finalmente por coma y muerte por parada respiratoria. La fase paralítica suele empezar cinco días después de los primeros signos clínicos y la muerte sobreviene tras un curso clínico de 1 a 10 días, siendo lo más habitual de 3 a 4 días. 

Prevención de la rabia felina

Al igual que en la especie canina, la mejor estrategia de prevención es la vacunación de los gatos. Debido al potencial riesgo para la salud pública, debe vacunarse a los gatos domésticos susceptibles de zonas endémicas (p. ej., Ucrania, Rusia, Turquía). En países libres de rabia, la vacunación, que se realiza sobre todo mediante vacunas inactivadas con adyuvante, está indicada cuando la mascota se desplaza o viaja al extranjero o a una zona donde la rabia es endémica. 

A diferencia del resto de vacunas inactivadas, una única dosis induce en la mayoría de gatos una inmunidad de larga duración. Los gatitos deben vacunarse a partir de las 12-16 semanas de edad para evitar la interferencia con los anticuerpos maternos. Algunas vacunas protegen contra el virus de la rabia durante tres años o más, pero la legislación nacional o local puede exigir vacunas de refuerzo anuales 

En España, que ha estado libre de rabia terrestre desde el año 1978, cada Comunidad Autónoma se rige por su propia normativa que determina los requerimientos de vacunación de los animales registrados en la comunidad y de los animales en tránsito. A diferencia de la vacuna antirrábica para perros, la vacunación contra la rabia felina es tan solo obligatoria en algunas comunidades autónomas, como Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Murcia, o Ceuta y Melilla.

Conclusiones

La rabia es una zoonosis de amplia distribución mundial que supone un serio problema de salud pública debido a la gravedad del cuadro neurológico que provoca. Si bien el principal vector de la enfermedad lo constituyen los perros, los programas de vacunación masiva de la población canina han convertido a los gatos de las zonas endémicas en una especie de alto riesgo para la transmisión de la rabia al ser humano. La enfermedad se manifiesta en dos formas, furiosa o muda, aunque la más frecuente en la especie felina es la rabia furiosa. La vacunación es la principal herramienta de prevención.

Bibliografía
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