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Obstrucción intestinal en gatos

Obstrucción intestinal en gatos

La obstrucción intestinal en el gato puede tener orígenes muy diferentes. Si bien es cierto que existen ciertas causas que se le asocian con más frecuencia, como los cuerpos extraños lineales, el adenocarcinoma focal intestinal y el megacolon idiopático.

Los signos clínicos que se pueden observar suelen variar en función de la localización de la obstrucción en el tracto gastrointestinal, el grado de obstrucción (parcial o completa), la causa de obstrucción, la cronicidad y gravedad de la misma.

Generalmente los gatos muestran signos poco específicos que incluyen vómitos, pérdida de peso y anorexia.

Diagnóstico

Inicialmente es indispensable realizar el examen físico completo del gato, incluyendo la revisión de la cavidad oral y la palpación abdominal. Esta última práctica puede resultar dolorosa pero frecuentemente ayuda a revelar la presencia de masas en el abdomen. También se recomienda realizar la batería de pruebas de laboratorio de rutina que engloban la bioquímica sanguínea, el hemograma y el urianálisis.

El uso de pruebas de imagen, como las radiografías abdominales bilaterales, es de gran ayuda ante la presencia de signos gastrointestinales y el posible hallazgo de cuerpos extraños (CE). A veces también se requiere el uso de contraste en las radiografías.

La ecografía abdominal es la prueba diagnóstica de elección en la mayoría de ocasiones para la detección de procesos obstructivos intestinales en el gato. Se caracteriza por su alta especificidad y tiene la potencialidad de determinar el diagnóstico definitivo a partir de la presencia de signos como la alteración en la motilidad de segmentos intestinales o la visualización directa de un CE. También ayuda a determinar la gravedad de la lesión en gatos que presenten neoplasias obstructivas e intususcepciones, y permite reemplazar el uso de los estudios de contraste, reduciendo así la exposición a la radiación, el gasto de tiempo y de dinero y el estrés que sufre el paciente durante esta intervención.Sin embargo, su utilidad también puede verse limitada en función de la localización de la obstrucción y de la capacidad económica del cliente.

En algunos casos concretos, también puede ser necesario recurrir a la endoscopia o a la laparotomía exploratoria para poder realizar el diagnóstico definitivo de un CE obstructivo.

Elser et al. plantearon un estudio para determinar la utilidad de las radiografías abdominales realizadas en serie o de seguimiento con el objetivo de aumentar el diagnóstico en los casos en que las no hubiesen sido concluyentes en cuanto a la presencia o ausencia de obstrucción mecánica. Los resultados no fueron significativos, de forma que el estudio invita a considerar otras opciones diagnósticas antes que esta.

Tratamiento

El tratamiento de las obstrucciones intestinales por presencia de CE o de intususcepciones requiere de intervención quirúrgica. La exploración del tracto gastrointestinal entero es esencial para determinar la presencia de múltiples CE y comprobar las posibles lesiones que este haya podido causar. Si algún segmento intestinal muestra signos evidentes de necrosis, como pérdida de espesor de la pared o coloración oscurecida, será necesario proceder a la resección y posterior anastomosis de esas zonas.

En los casos en los que el CE sea lineal, como suele ocurrir en una gran mayoría de ocasiones en gatos, recurrir a una única incisión para realizar la enterotomía no es posible dado que al traccionar del artefacto se pueden producir perforaciones a lo largo del asa intestinal. Es preferible realizar múltiples incisiones para extraer el objeto a través de diferentes segmentos del intestino.

En los gatos que presentan adenocarcinomas intestinales el tratamiento de elección es la resección quirúrgica completa.

Ante la presencia de megacolon idiopático la aplicación de un tratamiento médico es posible y debería ser considerado previamente a la cirugía por osteotomía o colectomía. En función de la gravedad de la constipación se puede optar por un manejo a nivel nutricional y, en caso que fuera necesario, recurrir al uso de enemas, agentes procinéticos y ablandadores de heces.

El pronóstico dependerá de la causa de la obstrucción. El conocimiento anatómico del gato y la correcta aplicación de las técnicas diagnósticas y terapéuticas son determinantes en el éxito de su resolución. 

Referencias bibliográficas:
1. MacPhail, C. (2002). Gastrointestinal Obstruction. Clinical Techniques in Small Animal Practice; 17(4). 178-183.
2. Bebchuk, T. N. (2002). Feline gastrointestinal foreign bodies. Vet Clin Small Anim; 32. 861-880.
3. Miniter, B. M., Gonçalves Arruda, A., Zuckerman, J., Caceres, A.V., Ben-Amotz, R. (2019). Use of computer tomography (CT) for the diagnosis of mechanical gastrointestinal obstruction in canines and felines. PLoS ONE; 14(8): e0219748.
4. Elser, E. B., Mai, W., Reetz, J. A., Thawley, V., Bagshaw, H. Suran, J. N. (2020). Serial abdominal radiographs do not significantly increase accuracy of diagnosis of gastrointestinal mechanical obstruction due to occult foreign bodies in dogs and cats. Vet Radiol Ultrasound; 1-10.
5. Garcia, D. A. A., Froes, T. R., Vilani, R. G. D. O. C., Guérios S. D., Obladen A. (2011). Ultrasonography of small intestinal obstructions: a contemporary approach. Journal of Small Animal Practice; 52. 484-490.
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